sábado, 9 de octubre de 2010

EL TEMPLO DE SALOMÓN (TEMPLARIOS Y MASONES 2)


SALOMÓN

Aunque en el capítulo anterior teníamos nuestras reservas para dar crédito a las leyendas que situaban a los Masones en la antigüedad, sí está claro que tanto éstos como los Templarios tienen un punto de encuentro en común con dicha antigüedad, y ese punto no es ni más ni menos que el enigmático templo de Salomón.
En Los Misterios Templarios, Charpentier, aventura la hipótesis de que los caballeros templarios encontraron en las caballerizas donde estuvo ubicado el templo el Arca de la Alianza, una especie de recipiente de oro rematado en sus esquinas por querubines y que custodiaba las tablas de la ley, entre otras cosas de relevancia, parece ser que en época de Salomón una cavidad secreta bajo el templo, citada por Maimónides, tenía como misión esconder el Arca en caso de extremo peligro, cosa que sucedió con la destrucción del templo por los romanos.
ARCA DE LA ALIANZA
Presumiblemente los Pobres Caballeros de Cristo encuentran tan preciada pieza, que contenía además medidas y patrones de la “Geometría Sagrada” empleada en la construcción del templo, esta suposición carecería de sentido a no ser que no existiera el arte gótico que irrumpe de manera repentina y que en ningún caso puede considerarse una evolución del románico, es una ruptura, algo totalmente distinto que aparece a partir del año 1130 y lo hace de manera completa, de manera total. Así como el románico llega a su plenitud después de muchas evoluciones a partir del estilo romano y el bizantino, el gótico aparece ya completo, terminado, y aparece después de la primera cruzada y especialmente tras el retorno de los caballeros templarios y cabe suponer que con su secreto de la “geometría sagrada”. Este arte de la construcción empieza a desarrollarse en las abadías cistercienses que estaban íntimamente ligadas a la fundación del temple, podíamos decir que los iniciadores, los ideólogos de este arte eran los templarios que hicieron partícipes de los secretos de la construcción a los masones, unos amparados en su fundación por los cistercienses y otros organizados liberándose del poder que ejercían sobre ellos los benedictinos.
¿Es la geometría sagrada del templo de Salomón el nexo de unión entre ambas organizaciones?
No sé si algún día podremos responder con certeza absoluta a esta pregunta, pero si sé que vale la pena iniciar la aventura de desgranar, aunque sea desde las leyendas y los apócrifos, los misterios, los enigmas del Templo de Salomón.   

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Salomón resolvió construir como obra cumbre de su reinado un templo para la gloria del Altísimo, que ya su padre el rey David había deseado sin poder realizarlo, las buenas relaciones con Hiram, rey de Tiro, le proporcionaron no sólo los materiales necesarios, sino la dirección de la obra de un enigmático personaje, Hiram Abí, del que se decía que era hijo de un tirio y de una mujer que procedía de la tribu de Neptalí, y que se le conoce también como el arquitecto de las estrellas.
El proceso de construcción bajo la dirección de este arquitecto se desarrolló desde el secretismo más absoluto, siendo imprescindible un proceso iniciatico por parte de los obreros, que ascendían a 183.000 y que fueron divididos en aprendices, compañeros y maestros.
HIRAM
Cada una de estas categorías tenían sus secretos y misterios, evidentemente, y con un volumen tan importante de operarios, las diferentes clases se reconocían entre ellos mediante ciertas señales, toques y palabras que tan sólo conocían los de su propia “categoría profesional”.
Tanto misterio y secretismo entre los diferentes obreros respondía sin duda alguna a que se estaban desarrollando técnicas de la geometría sagrada que debían ser guardadas en el más absoluto de los secretos, ya que el objetivo era construir un centro de poder que trascendía los conocimientos humanos.
La diferencia de clases y los privilegios y salarios que gozaban unas de otras generaron determinadas envidias, que fueron llevadas al extremo con la vida del arquitecto de las estrellas. 



CONTINUARÁ