viernes, 31 de diciembre de 2010

¿PUDO SOBREVIVIR JESÚS A LA CRUCIFIXIÓN? (1)

Cicerón describe la crucifixión como la más cruel y terrible de todas las formas de ejecución.



  (El presente video tiene una función meramente ilustrativa)

La crucifixión ha sido una de las maneras más espeluznantes con la que los hombres han sido ajusticiados por sus semejantes. La crucifixión no es sólo muerte, sino también tortura, dolor, agonía... era el método de asesinato legal más espantoso, así como elemento disuasorio y de advertencia a todo el que pudiera pensar en vulnerar las leyes. Por ello, la crucifixión era pública y en lugares abiertos para que los cuerpos quedaran expuestos y todos pudieran ver la magnitud del castigo.
Gracias al descubrimiento en 1968 de los huesos de Giv’at ha-Mitvar, al norte de Jerusalén y que pertenecían a un hombre crucificado de unos 26 años de edad y 1,67 metros de altura, podemos tener una idea muy completa de cómo era en realidad el suplicio de la crucifixión.clavos pie
Como describen los Evangelios, los reos de muerte eran flagelados. Dentro del protocolo de la flagelación los romanos utilizaban tres grados de intensidad, utilizando el más duro para los reos de muerte, a los que tras el severo castigo, cargaban el travesaño o patibulum sobre los hombros y le hacían llevarlo hasta el lugar de la ejecución, donde el madero vertical o stipe ya estaba clavado de manera fija. El hombre era tendido en el suelo boca arriba y sus brazos clavados al travesaño por los huesos de la muñeca; entonces se subía el travesaño y se fijaba al madero vertical, le subían las piernas y le clavaban los pies al madero. El examen de los clavos ha demostrado que el clavo atravesaba antes un trozo de madera de acacia o almendro para fijarse mejor. En el caso concreto de Giv’at ha-Mitvar, el clavo se había fijado a los huesos de los talones de tal modo que para descolgar al reo tuvieron que cortarle uno de los pies. Todo el peso del cuerpo quedaba colgado de los brazos, por lo que el cuerpo tiraba hacia abajo colapsando los pulmones, y el reo debía elevar su cuerpo para poder respirar y comenzaba una agonía que podía durar horas y horas e incluso días, hasta el fallecimiento, generalmente por asfixia, entre aterradores sufrimientos. Por encima de su cabeza se clavaba un cartel donde se daba cuenta de los crímenes cometidos por el reo.
Como medida de gracia, los soldados podían partir las piernas de los reos a golpes para acelerar su muerte, tal y como demuestra el examen médico de estos huesos donde el ángulo de la fractura es clave para determinar la postura exacta del reo en la cruz. Los huesos de Giv´at ha-Mitvar nos muestran heridas atroces que testimonian el completo desprecio por la vida y el dolor ajeno. 
El relato de los evangelios nos hace pensar que Jesús llegó en condiciones muy precarias a la cruz debido a los sufrimientos y torturas padecidos tanto por la guardia del templo como por los romanos, sobre todo por la flagelación a que fue sometido.
 

CRONICA DE UNA CRUCIFIXIÓN

Desde la base de los conocimientos de la fisiopatología del paciente traumatizado, se puede llegar a inferir, hoy en día, los cambios fisiológicos padecidos por Jesucristo durante su pasión y muerte. Los relatos bíblicos de la crucifixión descritos a través de los evangelios y documentación científica al respecto, describen que padeció y sufrió el más inhumano y despiadado de los tratos que puede recibir un ser humano.
Descubrimientos arqueológicos relacionados con las prácticas romanas de la crucifixión, nos proveen de una información muy valiosa que da verdadera fuerza histórica a la figura de Jesús, y a su presencia real en la historia del hombre.
Históricamente este acontecimiento se inicia durante la celebración de la pascua judía, en el año 30 de nuestra era. La última cena, en realidad la cena pascual o seder con la que la tradición judía conmemoraba el éxodo, esta cena se realizó el jueves 6 de abril (13 de nisan), la crucifixión se llevó a cabo el 7 de abril (14 de nisan).
En el monte Olivetti:
oración huerto El pasaje de los Evangelios conocido como la oración en el huerto o de Getsemani, es el lugar donde comienza el drama de la crucifixión. Los escritores sagrados describen lo vivido por Jesús antes de ser tomado como prisionero, lo refieren como una mezcla indecible de tristeza, de espanto, de tedio y de flaqueza. Esto expresa una pena moral que ha llegado al mayor grado de su intensidad.
Fue tal el grado de sufrimiento moral, que según los cronistas sudó sangre, manifestación somática denominada (hematihidrosis o hemohidrosis). “sudor de sangre, que le cubrió todo el cuerpo y corrió en gruesas gotas hasta la tierra”. (Lc 22, 43). Este sudor de sangre no es normal dentro de la experiencia médica y de ser debería presentarse asociado a desórdenes sanguíneos, con congestión vascular capilar y hemorragias en las glándulas sudoríparas.
Después de esta primera situación ocasionada por la angustia intensa. Es sometido a un ayuno que durará toda la noche, durante el juicio, y persistirá hasta su crucifixión.
La flagelaciónflagellum txillatum
La flagelación era un paso previo, legalmente constituido, anterior a toda ejecución romana. A la víctima le desnudaban la parte superior del cuerpo, lo sujetaban a un pilar poco elevado, de tal manera que obligatoriamente la espalda debía estar encorvada, de modo que al descargar sobre ésta los golpes, podían hacerlo con toda la fuerza.
El instrumento usual era un látigo corto (flagrum o flagellum) con varias cuerdas o correas de cuero, a las cuales se ataban pequeñas bolas de hierro o trocitos de huesos de oveja a varios intervalos. El castigo infringido de manera repetida sobre la espalda ocasionaba profundas contusiones y hematomas, así como desgarros de la piel y del tejido subcutáneo, las laceraciones llegaban a cortar hasta los músculos produciendo tiras sangrientas de carne desgarrada y pérdida importante de líquidos (sangre y plasma). 
Si a ello añadimos que la hematidrosis sufrida en Getsemaní había dejado la piel muy sensible en Jesús, el panorama no podía ser más terrible y desolador.Copia de flagellum txillatum
Después de la flagelación, los soldados solían burlarse de sus víctimas. A Jesús, le fue colocada sobre su cabeza, como emblema irónico de su realeza, un casco de espinas, probablemente para ello se empleara el Zizyphus o Azufaifo, llamado Spina Christi , de espinas agudas, largas y corvas, y muy abundante en la zona.
La crucifixión
Los romanos utilizaban tres tipos de cruces para sus ejecuciones:
La crux decusata, conocida como cruz de San Andrés, tenía la forma de X.
La crux commissata, o cruz de San Antonio, parecida a la letra T.
La crux immisa, es la llamada cruz latina que todos conocemos.
Como era la costumbre Jesús fue obligado a cargar con el patibulum de la cruz desde el lugar de la flagelación al lugar de la crucifixión, colocado sobre ambos hombros y con el traqueteo de la marcha éste hacía que los espinos del casco se clavaran más profundamente en la cabeza.
Con un presumible agotamiento extremo y debilitado por la pérdida de sangre y el dolor de las laceraciones, tuvo que caminar un poco más de medio kilómetro para llegar al lugar del suplicio.
Antes de comenzar el suplicio de la crucifixión, era costumbre dar una bebida narcótica a los condenados; con el fin de mitigar un poco sus dolores y paliar la más que posible deshidratación. Cuando presentaron a Jesús este brebaje, no quiso beberlo (según sus cronistas).
Con los brazos extendidos, las muñecas eran clavadas en el patíbulum, los clavos de un centímetro de diámetro en su cabeza y de 13 a 18 centímetros de largo eran, probablemente, puestos entre el radio y los metacarpianos, o entre las dos hileras de huesos carpianos, ya sea cerca o a través del fuerte ligamento carpal transversal (flexor retinaculum) y los ligamentos intercarpales. En estos lugares aseguraban el cuerpo.
La posibilidad de una herida periósea dolorosa fue grande, al igual que la lesión de vasos arteriales tributarios de la arteria radial o cubital. El clavo penetrado destruía el nervio sensorial motor, o bien comprometía el nervio mediano, radial o el nervio cubital. La afección de cualquiera de estos nervios produjo tremendas descargas de dolor, semejantes a descargas eléctricas, en ambos brazos.
Los pies eran fijados al frente del estipe por medio de un clavo de hierro, clavado a través del primero o segundo espacio intermetatarsiano. El nervio profundo peroneo y las ramificaciones de los nervios medianos y laterales de la planta del pie fueron afectados.
CRUCIFIXION1  
San Meliton de Sardes escribió: “los padecimientos físicos ya tan violentos al hincar los clavos, en órganos por extremo sensibles y delicados, se hacían aun más intensos por el peso del cuerpo suspendido de los clavos, por la forzada inmovilidad del paciente, por la intensa fiebre que sobrevenía, por la ardiente sed producida por esta fiebre, por las convulsiones y espasmos, y también por las moscas que la sangre y las llagas atraían”.

Continuará…