martes, 12 de enero de 2010

LA SABANA SANTA DE PLASENCIA (2)

La Sábana Santa de Plasencia es un paño de lino, rectangular, de un color blanco amarillento cuya urdimbre está formada por hilos que presentan irregularidades en su grosor; reforzada en sus bordes y ribeteada con una especie de fleco. Las medidas del paño se corresponden aproximadamente con 8 x 2 codos de Ezequiel, que era la medida usada para las mortajas judías del siglo I. En dicho paño se observa con total nitidez la figura anterior y posterior de un hombre cuya imagen presenta una cierta gradación, como si hubieran intentado utilizar con ella la técnica del escorzo . En ciertos lugares los contornos están reforzados por líneas más intensas que algunas veces se escapan del verdadero contorno del cuerpo, dando lugar a deformaciones anatómicas y a duplicidad de líneas, como una imagen desenfocada.
Normalmente, las imágenes representadas en las copias de la Síndone son de rudimentarios rasgos pictóricos, ello es debido a que no son concebidas como obras de arte donde la estética debe primar, las copias se elaboraban con pías intenciones y su carácter es siempre devocional, se intentaba pues ser fiel al original intentando reproducir una imagen carente de contornos y difícilmente reproducible. A diferencia de la Síndone de Turín y de sus copias, la imagen de la Sábana de Plasencia presenta una figura de rasgos bien definidos y delimitados, con detalles tan sorprendentes como las plantas de los pies, donde se aprecia incluso el puente de los mismos. Se trata de un positivo óptico, siendo la de Turín un negativo óptico.
El cuerpo, completamente desnudo, es el de un varón que se cubre los genitales con ambas manos, de lo que se deduce que las piernas mantienen una posición arqueada y el cuerpo está ligeramente combado. El hombre que nos presenta está lleno de heridas y excoriaciones, es un crucificado cuya realidad entra en contradicción con las representaciones tradicionales de Cristo y con las ideas de la Pasión que se tenía en la Edad Media. Las huellas de las heridas de la cabeza corresponden a un casco de espinas y no a una corona como durante siglos nos ha presentado la iconografía.
La representación de Jesús portando una cruz sobre un hombro se contradice con la imagen de esta sábana, más ajustada a la realidad, ya que en el Imperio Romano los reos por crucifixión se les obligaba sólo a portar el patibulum (travesaño horizontal de la cruz) sobre ambos hombros y amarrado a los brazos, esto se observa claramente en la figura de la sábana placentina donde ambos hombros presentan erosiones en los omoplatos, lo que sí se corresponde a las costumbres romanas.
Si se observa detenidamente nos damos cuenta que el hombro derecho está mucho más castigado que el izquierdo como si el individuo objeto del castigo hubiera volcado sobre éste la mayoría del peso, lo que nos puede llevar a la conclusión de que el reo era diestro. Téngase en cuenta que la imagen de la sábana es especular, por lo tanto, lo que observamos a la derecha de la imagen correspondería a la izquierda de dicho individuo.
Existen marcas de flagelación cuyas huellas parecen coincidir con el flagelum taxillatum un tipo de látigo que no existía en la Edad Media.
La iconografía nos muestra a Jesús con las palmas de las manos atravesadas por clavos, nada más lejos de la realidad, ya que los tejidos de las manos no podrían soportar el peso del cuerpo y se hubieran desgarrado, como ha quedado demostrado por diferentes anatomistas y forenses. Tanto la Sábana de Plasencia como la de Turín presentan las perforaciones de los clavos en las muñecas siendo visibles en ambas sábanas tan sólo cuatro dedos; ello es debido a que los clavos atraviesan un espacio vacío entre los huesos del carpo llamado espacio de Destot, dañando el nervio mediano lo que produce una flexión del dedo pulgar hacia el interior de la mano.
Así mismo, la figura de la sábana presenta una herida de lanza en el costado derecho, la herida es de abajo hacia arriba y el hecho de estar en el costado derecho en lugar del izquierdo responde a la costumbre romana de buscar el corazón en el lado derecho, ya que el izquierdo durante el combate estaba protegido por el escudo.
La herida de los clavos, la lanzada, la posición del dedo pulgar, e incluso la subida al Calvario con la cruz. Difiere totalmente de los conceptos, ideas e incluso el arte y la tradición. Sin embargo, la Sábana Placentina se ajusta perfectamente tanto a las costumbres romanas como a los estudios científicos.