domingo, 16 de mayo de 2010

1. LA MUERTE : la antesala de las religiones

La muerte, por ser sobradamente conocida es también una gran desconocida, un fenómeno al que invariablemente nos enfrentamos y que en esencia es la extinción del proceso homeostático y por tanto el fin de la vida.

TOMOGRAFÍA

Pero determinar el momento preciso de la muerte ha sido a lo largo de la historia cuanto menos problemático; no podemos ignorar las personas que han sido enterradas vivas teniéndose la seguridad de que habían fallecido. Antiguamente se definía la muerte como el momento en que cesaban los latidos del corazón y la respiración, esto sería una manera simplista de entender un proceso que sólo cuando se vuelve irreversible produce la cesación de la vida. Hoy en día, cuando es precisa una definición del momento de la muerte, se considera que éste corresponde al momento en que se produce la irreversibilidad de este proceso. Existen en medicina protocolos clínicos que permiten establecer con certeza el momento de la muerte, es decir, que se ha cumplido una condición suficiente y necesaria para la irreversibilidad del proceso de muerte.

El cese definitivo de la conciencia equivaldría a estar muerto, lo cual es algo complicado y dificultoso, un electroencefalograma, que es la prueba más utilizada para determinar la actividad eléctrica cerebral, puede no detectar algunas señales eléctricas cerebrales muy débiles o pueden aparecer en él señales producidas fuera del cerebro y ser interpretadas erróneamente como cerebrales. Debido a esto, se han desarrollado otras pruebas más fiables y específicas para evaluar la vitalidad cerebral como la Tomografía por Emisión de Fotón Único (SPECT cerebral), la Panangiografía cerebral y el Ultrasonido transcraneal.

Amparados en la teoría de la evolución podríamos atrevernos a aseverar que el ser humano deja de ser animal en el momento que toma conciencia de la muerte. Ese ser inteligente se enfrenta asombrado y desconcertado tanto a la muerte como a los ensueños, donde se tiene la oportunidad de “vivir” una vida paralela que no acierta a comprender y que probablemente fueran la causa generadora de teorías de una vida post mortem. Esta creencia de trascendencia adquiere la categoría de universal en un ciclo que es una constante en los pueblos primitivos:

VIDA – MUERTE – VIDA DE ULTRATUMBA – METAMORFOSIS – ENCARNACIÓN – VIDA.

Podemos afirmar pues que la vida después de la vida es “una reacción intelectual ante el mundo de la experiencia” la idea de una supervivencia a la muerte es anterior al concepto religioso de “la verdad revelada” y ya en los pueblos más primitivos encontramos conceptos realmente asombrosos.

ETAPA PRE-ANIMISTA

Hacia finales del siglo XIX un misionero ingles llamado Codrington descubrió que los melanesios hablaban de una fuerza impersonal a la que llamaban “manas”, algo que no era físico y que lo envolvía todo, incluido los objetos inanimados, en función del manas que poseía una persona o un objeto así era su fuerza o su influencia. Él lo definió de la siguiente manera:

“Es en cierta manera sobrenatural, pero se revela en la fuerza corporal y en todas las fuerzas o capacidades que posee un hombre. Este mana no está fijado a un objeto determinado, ya que todos los objetos pueden transmitirlo. Pero los espíritus, tanto si son almas de muertos o de seres sobrenaturales, lo poseen y pueden comunicarlo”.

La creencia en este mana como fuerza impersonal existente en todo el cosmos no sólo es patrimonio de la cultura melanesia, sino que encontramos creencias similares en el “orenda” de los iroqueses, el “oki” de los hurones o el “megbé” de los pigmeos.

Muchos investigadores coinciden en afirmar que la creencia en esta fuerza impersonal precede a la etapa animista siendo por tanto antesala de las religiones.

ANIMISMO Y TOTEMISMO

chaman1 El principio general del animismo es la creencia en la existencia de una fuerza vital sustancial presente en todos los seres animados, y sostiene la interrelación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, reconociendo la existencia de múltiples dioses y diosas con los que se puede interactuar. Es junto al chamanismo una de las más antiguas creencias de la Humanidad. Por ejemplo la religión del Antiguo Egipto se fundada sobre bases animistas.

Como postulados básicos del animismo podemos sacar los siguientes:

     1º.- La vida de los ancestros continúa después de la muerte.

     2º.-Se puede interactuar directamente con los espíritus.

     3º.-Se reconoce la existencia de múltiples espíritus y dioses.

     4º.- El alma puede abandonar el cuerpo durante trances o sueños.

     5º.- Se cree en la mediación de personas sagradas: chamanes, brujos.

     6º.- Se realizan ofrendas o sacrificios expiatorios.

La mayoría de los sistemas de creencias animistas sostienen que existe un alma que sobrevive a la muerte del cuerpo y afirman que el alma debe escapar de este plano y no perderse en el camino, de lo contrario se volvería fantasma y vagaría durante mucho tiempo. Para el éxito en esta tarea los familiares del muerto consideran necesario realizar funerales de duelo y adoración a los ancestros. En las culturas animistas a veces los rituales no son realizados por los particulares sino por sacerdotes o chamanes que se supone poseen poderes espirituales especiales.

Las creencias animistas sostenían en algunos lugares del mundo que el cuerpo humano es el asiento de más de un alma. En la isla de Nías se distinguían hasta cuatro: la sombra y la inteligencia que se mueren con el cuerpo, un espíritu tutelar, y un segundo espíritu que se lleva en la cabeza. Se encuentran ideas similares entre los Euahlayi del sudeste de Australia, los Dakota y muchas otras tribus, asignando moradas diferentes a las almas múltiples que cohabitan en el hombre. De las cuatro almas de un Dakota, una se queda con el cadáver, otra en el pueblo, una tercera se mezcla con el aire, mientras la cuarta va a la tierra de las almas donde el lugar que ocupe puede depender de su trayectoria en esta vida, su género, manera de morir o sepultura, en el ritual del entierro, o de muchas otras variables.

La creencia en la supervivencia del muerto desde una óptica materialista, genera la práctica de ofrecer comidas, presentes, etc., como un acto de culto hacia el antepasado. La simple ofrenda de comida o el derramamiento de sangre en la tumba evolucionan después en un sistema detallado de sacrificio. El deseo de proporcionar consuelo al muerto en la vida futura puede llevar al sacrificio de esposas, esclavos, animales, etc. Así sucesivamente, hasta llegar a la ruptura o quema de objetos en la tumba, o a la provisión del peaje del barquero: una moneda puesta sobre la boca o los ojos del cadáver para pagar los gastos del viaje del alma.

totem 1 El totemismo es un concepto antropológico que designa: una relación metafísica, un complejo sistema de ideas, símbolos o prácticas, entre un individuo o un grupo social, y un animal, un vegetal o incluso un objeto. El totemismo no se trata en realidad de una religión, se manifiesta en varias formas y tipos de diferentes contextos, especialmente, entre las comunidades de cazadores, como en Australia; también está presente en tribus que crían ganado; el totemismo, de ningún modo, puede catalogarse como una fase general del desarrollo cultural, pero sin duda, ha ejercido un efecto psicológico en el comportamiento de ciertos grupos étnicos, en su socialización y en la formación de la personalidad humana.

Algunos antropólogos sugieren que el totemismo nació como una manera de proteger de la extinción a los animales y las plantas; así, cada tribu se encargó de proteger a un animal tótem acordando, por ejemplo, que sólo ellos lo cazarían; o también, al contrario, protegían al animal totémico estableciendo un tabú que prohibía la ingesta por parte de la tribu del animal o vegetal en cuestión. En la práctica el totemismo se llevaba a cabo asignando el nombre del animal al nombre de la tribu; así, los antropólogos encontraron en sus viajes, por ejemplo, al clan de los castores, o al clan del oso, entre muchos otros tótems de animales y plantas. Otros antropólogos afirmaron que el totemismo nació sencillamente como una necesidad lingüística de designar a sus vecinos, y no hallaron mejor manera de designarlos que usando las palabras que tenían a mano y que mejor caracterizaban a aquellos. Si sus vecinos eran especialistas en recolectar miel, los llamaban el clan de la miel, o más precisamente, los "mieles".

Antropólogos más espirituales, basándose en los increíbles testimonios orales recogidos en sus investigaciones, escribieron que el hombre primitivo tenía una relación muy especial con los animales, que mediante prácticas rituales o ingesta de substancias alucinógenas, nuestro ancestro recordaba o experimentaba la vida de un animal o planta, que él mismo había sido. Y que por lo tanto, ingerir la carne de su animal totémico era equivalente a comer a un ser de su misma especie, práctica tabú o prohibida.

El concepto de totemismo es variable en función de etnias o lugares e incluso puede tener orígenes distintos; lo que debe interesarnos es la especial relación del hombre primitivo con los animales y las plantas.

Los brujos o chamanes de cada tribu eran los encargados de determinar mediante visiones, el animal o planta tótem de cada recién nacido, incluso se asignaban animales muy rápidos al que se hacía depositario del alma del individuo, pues en algunos casos existía la creencia de que si el individuo moría con el alma en su cuerpo, ésta moría con él impidiendo la supervivencia del ser.

El totemismo se convirtió en una complicada red de relaciones sociales entre los clanes, donde mujeres con un determinado tótem sólo eran dadas en matrimonio a hombres con un determinado tótem también, por ejemplo: mujeres gato con hombres águila. La representación histórica y espiritual se hacía patente de una manera práctica en el tallado de un tronco que representaba el pasado de un clan, con todos sus antecesores totémicos.