domingo, 23 de mayo de 2010

LAS GRANDES RELIGIONES

Como dijimos en el capítulo anterior las religiones politeístas tenían una relación directa con las prácticas animistas, nos toca pues analizar brevemente el monoteísmo.

EL JUDAÍSMO

rollo

El judaísmo se basa en las enseñanzas contenidas en la Torá, que es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina.

Juega también un papel importante en la práctica religiosa la tradición oral, que según las creencias fue entregada a Moisés junto con la Torá y recogida desde su época y la de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico; la codificación y comentario de esta tradición ha dado origen a la Mishná, al Talmud y a un enorme cuerpo exegético desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de estos textos forma la denominada Ley Judía o Halajá.

El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado el Universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá.

Otra de las características del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no sólo como una religión sino también como una tradición y una cultura. Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas mientras que el judaísmo se considera la religión y la cultura de un pueblo concreto. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión.

Tejiat HaMetim significa en hebreo la vuelta a la vida de los difuntos o resurrección, este término suele ser confundido con reencarnación o metempsicosis. Uno y otro concepto son por completo opuestos. 
El judaísmo tradicional no tiene una doctrina clara en temas escatológicos, especialmente en lo que se refiere a resurrección y reencarnación. Su filosofía está centrada en la vida presente, por lo cual adolece de dogmas sobre la vida en el más allá y dan amplio lugar a la opinión personal.

Hay judíos que niegan totalmente la resurrección del cuerpo como también el premio y castigo futuro, otros aceptan por igual la doctrina de la resurrección y la reencarnación como propias del judaísmo, y otros escépticos no tienen respuesta al problema.
Según la tradición judía, basada en las Sagradas Escrituras, las almas de los difuntos descendían al Sheol. Los antiguos tenían este concepto sobre la muerte: “El hombre, al morir no termina su existencia individual. El ser no puede transformarse en no ser, pero ya no vive. Desciende al sheol donde su existencia es un pálido simulacro de la vida anterior, no tiene ninguna relación con los parientes que permanecen en la tierra”.

Puede afirmarse que los antiguos creían en la inmortalidad del alma pero no podían explicarse que el espíritu separado del cuerpo experimentase ni placer ni gozo y le atribuían sólo una cierta capacidad cognoscitiva, negando cualquier sentido de gozo y de sufrimiento, cualquier impresión de bien y de mal. Por eso llamaban ese lugar “Dumah” (silencio), Choschech (tinieblas), Erez neshijah (tierra del olvido).

EL CRISTIANISMO

cristiano

Dentro de sus textos y escritos sagrados comparte con el judaísmo el Tanaj, el cual constituye, junto con la Biblia Septuaginta (más antigua que el Tanaj en su forma actual), la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes biblias cristianas. Por este motivo es considerada una religión abrahámica al igual que el Judaísmo y el Islam.

La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανός, (christianós), la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, (Christós), traducción del hebreo "Mesías” que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles.

Las visiones de los cristianos de la vida después de la muerte, generalmente, involucran el Cielo y el Infierno. El catolicismo, desde los primeros siglos, cree también en un lugar intermedio o de transición llamado Purgatorio. La permanencia en estas regiones, cielo o infierno, es eterna.

Muchos cristianos interpretan la "salvación" como la capacidad de entrar al Cielo (y escapar del Infierno) después de la muerte, aunque algunos teólogos han lamentado esta tendencia. La pregunta de "¿quién es salvo?" ha sido considerada como un misterio por muchos teólogos, aunque los protestantes lo consideran como un tema de aceptación de Jesús como único Señor y Salvador, rasgo que es sólo la expresión de un hecho consumado para los predestinacionistas, como los calvinistas. La creencia de que todos serán o pueden ser salvados se conoce como universalismo que deriva de la idea de Apocatástasis aceptada entre otros por los ortodoxos griegos.

No está claro, cómo la vida después de la muerte se ajusta con la doctrina de la Resurrección General, en cuestiones como por ejemplo: si la vida eterna comienza inmediatamente después de la muerte, o al final del tiempo; y si esta vida después de la muerte involucrará la resurrección de un cuerpo físico o una forma espiritual glorificada. La mayoría de los cristianos aseguran que un alma sin conciencia sobrevive a la muerte física del cuerpo, aunque otros rechazan esto diciendo que solamente los buenos serán físicamente "resucitados", mientras que los otros permanecerán en la tumba.

En cambio, algunos grupos como los Adventistas del Séptimo Día, y los denominados Testigos de Jehová, aseguran que los muertos están inconscientes e impotentes en sus sepulcros, que no existe nada que sobreviva a la muerte del cuerpo físico, y que en la resurrección Dios devolverá la vida a quienes Él tenga en su memoria, tanto personas justas como injustas. Por lo tanto, lo que creen los Testigos es que la resurrección significará una reconstrucción completa de los seres humanos fallecidos que están durmiendo en el sueño de la muerte.

Algunas denominaciones cristianas, tratadas como apóstatas por las más numerosas o representativas corrientes existentes dentro del cristianismo, han promovido la creencia en la reencarnación (principalmente el Nuevo Pensamiento e iglesias de la Nueva Era) o en los espíritus (muchas iglesias espiritistas se identifican a sí mismas como cristianas). Estos grupos normalmente aseguran que tales doctrinas se pueden encontrar en la Biblia o en la tradición cristiana primitiva.

EL ISLAM

islamica El Islam es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el mensajero de Alá». La palabra árabe Allah, castellanizada como Alá, significa “Dios” y su etimología es la misma de la palabra semítica “El”, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al Islam como: «La sumisión a Dios, el Altísimo, a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría». El libro sagrado del Islam es el Corán, dictado por Alá a Mahoma

a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del Islam se denominan musulmanes (del árabe muslim مسلم) atestiguan que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios. Se aceptan como profetas principalmente a Adán, Noé, Abraham, Moisés, Salomón y Jesús. Además del Corán, los musulmanes de tradición sunnita siguen asimismo los hadices y la sunna del profeta Mahoma, que conforman el Registro histórico de las acciones y las enseñanzas del Profeta. Se aceptan también como libros sagrados la Torá, los Libros de Salomón y los Evangelios.

La doctrina del juicio final en el Islam debe considerarse, después de la unicidad de Dios, como la segunda en importancia. En el último día los hombres serán devueltos a la vida y se presentarán ante Dios para ser juzgados y asignados al Paraíso o al Infierno, de acuerdo con sus acciones, si en su mayoría fueron buenas o malas.

Existen distintas corrientes acerca de lo que será el juicio, si habrá un juicio particular después de la muerte y otro general cuando llegue el fin del mundo, si el alma es inmortal, si ésta entra en una especie de sueño hasta que espera el juicio final, etc.

 

BUDISMO

El budismo es una religión no teísta perteneciente a la familia dhármica, que ha ido evolucionando a lo largo de la historia hasta adquirir una gran pluralidad de escuelas.

budista

La ética budista se fundamenta en los principios de ahimsa (no ocasionar daño) y el Camino de en medio (moderación; no reprimir ni tampoco aferrarse a nada). Según las enseñanzas budistas los principios éticos están determinados por el hecho de si una acción cualquiera podría tener una consecuencia dañina o no, el esfuerzo y la intención empleados determinará la carga kármica de la acción.

Vida y muerte se suceden en el ciclo del “samsara” y son posibles seis condiciones de existencia. Las condiciones divina, humana y «demoníaca» se consideran buenas, en tanto que las existencias animales, bajo la forma de criatura infernal y de espíritu ávido son malas. Sólo la condición humana, la mejor en la óptica del budismo, ofrece la posibilidad de avanzar o retroceder, con todo conocimiento de causa siendo las otras llamadas condiciones «de retribución».

Es decir, sólo el ser humano sabe verdaderamente lo que está bien, lo que está mal y, en consecuencia, la naturaleza de los actos capaces de ocasionar, en un futuro más o menos cercano, buenos o malos renacimientos (reencarnaciones).

El enfoque de la muerte en el budismo se funda notablemente en lo que se conoce como las «Cuatro Verdades Nobles». Éstas están concebidas para liberar al individuo del sufrimiento.

En la India, la idea de reencarnación tras la muerte era ya parte del contexto hinduista en el que nació el budismo. No obstante, en el budismo este fenómeno se tratará de un modo novedoso. En el Budismo se prefiere el término "renacimiento" en vez de "reencarnación", debido a que no afirma la existencia de un alma perdurable que pueda trasmigrar. Así, el renacimiento en el budismo no es igual que la reencarnación en el hinduismo, ya que en el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu.

En el budismo se afirma que todos los seres con consciencia aparecen y desaparecen en virtud del karma, el mecanismo de causa y efecto. Así, la continuidad entre individuos la constituye ese hilo causal, que son manifestados como tendencias y circunstancias apareciendo en todos y cada uno de los seres.

El renacimiento o reencarnación budista no es visto nunca como algo deseable, ni significa un determinismo radical en nuestras acciones; puesto que precisamente el camino Budista sirve para que la persona pueda liberarse de esa cadena perpetua de causas y efectos.