domingo, 27 de febrero de 2011

LA BIBLIOTECA DE BARCARROTA (1)

dolmen

Aunque la profusión de monumentos megalíticos y la fertilidad y riqueza de aguas nos hacen sospechar que el origen de Barcarrota se remonta a la más lejana antigüedad, el conocimiento que tenemos de e ste pueblo con una población estable no va más allá de la Edad Media, probablemente un poblado árabe que tras ser conquistado por Alfonso XI pasó a ser propiedad de la Orden de Alcántara, para posteriormente, tras la caída de las órdenes militares, ser vendido por el rey Carlos I a la muy poderosa familia Portocarrero con lo que pasa a entroncarse con la Casa de Montijo, y a su vez, con la de Alba, siendo este último ducado su dueño a todos los efectos hasta el final del feudalismo y sus privilegios en el siglo XIX.

Otro acontecimiento cuya importancia ha llevado el nombre de Barcarrota más allá de nuestras fronteras, ha sido la aparición reciente de una edición perdida de El Lazarillo de Tormes, junto con otros libros de incalculable valor, cuyo conjunto constituye una noticia cultural de primer orden y cuya colección lleva el nombre de Biblioteca de Barcarrota. Una pequeña biblioteca clandestina, encontrada de manera fortuita al realizar unas obras tras las tapias de una buhardilla, es decir total y absolutamente emparedada, el hallazgo de esta biblioteca ha suscitado diversas hipótesis, tanto por su procedencia como por la razón de tan singular emparedamiento.

Si algo define a esta biblioteca es su heterogeneidad temática, aunque toda ella dentro de un contexto herético en lo doctrinal, sin duda el hecho de que estemos hablando de textos hebraicos, tratados de quiromancia más un manuscrito de contenido obsceno, temática toda ella incluida dentro del catálogo de libros prohibidos que publicara en 1559 el inquisidor Valdés, supuso el singular ocultamiento de lo que hoy es un preciado tesoro.  La implantación de la Inquisición en la zona, con continuas redadas a la búsqueda de herejías desde Llerena, serían motivo suficiente para que el coleccionista de libros prohibidos, haciendo gala de la más elemental prudencia ocultara temporalmente algo que, quien sabe por qué causa, ha permanecido oculto durante siglos.

edicto de granada

De cualquier manera debemos contemplar dos hipótesis en cuanto al dueño de la heterodoxa biblioteca: o bien era un mero traficante de literatura prohibida, o el sujeto en cuestión poseía un amplio dominio de los idiomas, ya que hablamos de textos en latín, hebreo, francés, italiano y portugués. El hecho de la posibilidad de un tráfico ilegal podía ser la antesala del caso de libertinaje erótico-intelectual que conocemos como los alumbrados de Llerena.

Aunque este herético caso haya pasado a la historia con el nombre de «Alumbrados de Llerena», ello fue debido al auto de fe a que los sometiera el Tribunal de la Santa Inquisición con sede en dicha población, porque era algo extendido por todos los rincones, villas y ciudades extremeñas donde interviene el Santo Oficio para localizar grupos de peligrosos alumbrados. Aunque en realidad fue Zafra el verdadero núcleo de la herejía, quizás debido a que la mayor parte de su población era de origen judío.

No es casualidad, en función de la biblioteca hallada, encontrar Barcarrota entre los pueblos objeto de investigación de los inquisidores. Sería muy aventurado presuponer que el origen del emparedamiento de la biblioteca estuviera en el edicto de Granada, mediante el cual el 31 de marzo de 1492 los reyes Católicos decidieron poner fin a la presencia de judíos en el territorio de la corona, aunque los intereses de cohesión territorial de los reyes y de unidad religiosa de fray Tomás de Torquemada dieron un nuevo y determinante impulso al Santo Oficio a fin de reprimir todo lo que se opusiera a la “causa” sin embargo, y a tenor de la existencia de judeoconversos con un alto grado de desafección hacia los valores dominantes y con una red de contactos familiares y comerciales con un elevado grado cultural, podían establecer ese vínculo de unión entre la misteriosa biblioteca y este grupo de analogía espiritual que daría explicación a la propia existencia de los libros, ya que es difícil imaginar a una persona aislada enfrascada en la lectura de estos libros sin que exista ningún tipo de comercio intelectual con lectores de parecida o idéntica inquietud.

Pensar en los judeoconversos se ve reforzado por las características propias de la biblioteca, en la que encontramos el Libro de Alboraique, un tratado contra los conversos, y la llamada “Nómina”, que además de la estrella de David figura en ella la leyenda “tetragrámaton” que alude al nombre del dios hebreo.

La misteriosa biblioteca también contiene un componente esotérico en el que no es difícil encontrar vinculaciones con un fundamento cultural judío, ciertamente, existen dos tratados de quiromancia y no debemos de olvidar la vinculación de estas prácticas con la cábala judía, a lo que hay que añadir que el mundo de los conversos estaba pleno de contradicciones, y era muy proclive al secretismo.

lazarillo

La biblioteca está compuesta por diez libros cuya publicación podemos situarla en un espacio situado entre 1525 y 1554, más un manuscrito del siglo XVI; es de especial mención una edición desconocida del Lazarillo de Tormes de 1554.

Estudios realizados sobre estirpes judeoconversas en la Baja Extremadura  señalan como propietario de la casa donde se encontró la biblioteca a un tal Francisco de Peñaranda, que efectivamente era judío, converso y médico y que para más señas era natural de Llerena.

LA BIBLIOTECA:

Libro nº 1.- Tricassi Cerasariensis Mantuani. Super Chyromantiam Codytis Dillucidationes Praeclarissimae. Ad Illustrissimum Dominum. D. Foedericum Gonzagha. Mantuae Marchiorem. M.D.XXV. Cum Gratia.

Quiromancia

Se trata de un tratado de Quiromancia de Bartolomé Cocles, publicada probablemente entre 1467 y 1504, en esta obra se dan cita diversos conocimientos al margen de la práctica quiromántica, como pueden ser: medicina, astrología etc.

El 24 de septiembre de 1504, el autor del tratado Bartolomé Coclés, médico y quiromántico boloñés, murió a manos de un hombre al que había vaticinado que en esa misma fecha cometería un crimen. Una triste coincidencia o tal vez una burla del destino.

CONTINUARÁ.

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