domingo, 24 de abril de 2011

LA BILOCACIÓN: ENTRE EL MILAGRO Y LA FÍSICA CUÁNTICA

A caballo entre el milagro y la ciencia ficción el don de la ubicuidad, la bilocación o la teleportación mantuvo un filtreo con la ciencia a través de la parapsicología sobre todo en la primera época de la investigación psíquica. Frederic W. H. Myers (uno de los fundadores de la Society for Psychical Research de Inglaterra) entre otros prestigiosos investigadores, recogieron datos y estudiaron informes sobre la bilocación, aunque poco a poco el estudio científico de este fenómeno se fue diluyendo como un azucarillo en un vaso de agua, hasta que aparece en escena la física fundamental, la física de partículas para retomar experimentalmente algo que parecía estar reservado de manera íntegra al espacio religioso, para demostrarnos una vez más que la física cuántica está más cerca de Dios que los propios teólogos.

Quizás la narración más temprana de ciencia ficción sobre el concepto de teleportación fue escrita en 1877. El cuento “The man without a body” (el hombre sin un cuerpo) de David Page Mitchell relata la historia de un científico que descubre un método para desarmar los átomos de un gato y transmitirlos por un cable de telégrafo. Cuando intenta experimentar la experiencia consigo mismo, la batería del telégrafo se agota cuando sólo había logrado transmitir la cabeza, falleciendo en el intento. Y ¡cómo no! el adelantado a su tiempo Sir Arthur Conan Doyle también toca tan sugerente tema en 1927 con "The Disintegration Machine" (La máquina desintegradora).

La palabra "teleportation", fue inventada por el escritor Charles Fort a principios de la década de 1930. Fort usó la palabra para describir la supuesta conexión entre misteriosas desapariciones y apariciones en distintas partes del mundo. La palabra “teletransporte” fue utilizada por primera vez por Derek Parfit como parte de un ejercicio mental de identidad.

Científicamente no se conoce ningún mecanismo en el cual, el teletransporte de objetos macroscópicos pueda ocurrir, ni tan siquiera de particulas sub-atomicas. Sin embargo, los investigadores del instituto Max Plank en Berlín demostraron que los electrones de las moléculas de nitrógeno en su forma gaseosa, es decir las onda-partículas existen simultáneamente.

En la ciencia ficción, la teleportación se basa en codificar información acerca de un objeto, transmitir la información a otro lugar, como a través de una señal de radio, y crear una copia del original en el punto de destino.

padre pio

La teleportación o bilocación es un fenómeno poco común pero muy antiguo. Se dice que es experimentada y aún practicada a voluntad por místicos, santos, monjes, hombres sagrados y adeptos a la magia, así como por quienes alcanzan estados de éxtasis espiritual. Muchos santos y monjes cristianos fueron famosos por la bilocación, entre ellos San Antonio de Padua, San Ambrosio de Milán, San Severo de Ravena. En 1774, San Alfonso María de Ligorio fue visto junto al lecho de muerte del Papa Clemente XIV, cuando en realidad el santo se encontraba confinado en su celda, en un lugar que quedaba a cuatro días de camino del lecho del moribundo. mariadeagreda

Tomemos como ejemplo la reciente beatificación del popular Padre Pío de Pietrelcina. Para su candidatura, se le comprobaron un par de milagros: uno, la súbita curación de un moribundo, un milagro relativamente corriente. El otro, en cambio, ya era una proeza más llamativa: el Padre Pío había bautizado a una recién nacida en un punto de Italia mientras oficiaba misa en un convento en otra zona del país, ¡a la misma hora!

Esto es lo que se conoce técnicamente como “bilocación”, la presencia simultánea de una misma persona en dos lugares diferentes. Un raro talento, evidentemente, pero del que gozaron unos cuantos personajes a lo largo de la historia: el Papa San Clemente, San Antonio de Padua, San Martín de Porres o San Francisco de Asís, por citar sólo a los más famosos.
O el llamativo caso de Sor María de Ágreda, una monja que en el 1600 evangelizó a todo un pueblo de aborígenes de Nuevo México sin haber salido nunca de su convento en España: cuando los misioneros llegaron a América, y tomaron por primera vez contacto con los indios Jumanos, descubrieron que éstos conocían el catolicismo gracias a Sor María, quien les había hecho ya más de quinientas visitas.

cara

Actualmente, Sor María de Jesús tiene el reconocimiento de Venerable por la Iglesia Católica, destacando su fuerte espiritualidad, los éxtasis, su labor como escritora, pero sobre todo sus bilocaciones con las cuales participa en la evangelización de California. En la zona septentrional de Sudamérica los indios acuden voluntariamente a los misioneros pidiendo ser bautizados, sin que estos indios hubieran sido instruidos por los propios misioneros.

Los indígenas manifiestan haber sido visitados por la “Dama azul de los llanos”, la cual les había dado instrucciones.

Tras algunas investigaciones realizadas en aquel tiempo, se llegó a la conclusión de que aquella dama era la abadesa concepcionista de Agreda. La autenticidad de la bilocación contó con la oposición de la Sorbona (1696) pero la repercusión del fenómeno en la sociedad fue innegable, como lo muestran las diferentes representaciones artísticas que nos presenta a aquella Dama Azul de los llanos rodeada de indios.

Pero pasemos a la ciencia, y en concreto al experimento efectuado por investigadores del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, en Garching, y el Instituto Niels Bohr, en Copenhague, realizando la Primera teleportación cuántica entre la luz y la materia.

teleportacioncuantica

El concepto de teleportación cuántica es ni más ni menos que el completo traslado incorpóreo del estado de un sistema cuántico a cualquier otro lugar, demostrada experimentalmente por primera vez entre dos haces diferentes de luz. Después se hizo posible transferir también las propiedades de un ión almacenado a otro objeto del mismo tipo.

Un equipo de científicos encabezado por el profesor Ignacio Cirac (reciente Premio Príncipe de Asturias), y por el profesor Eugene Polzik, del Instituto Niels Bohr, han demostrado ahora que los estados cuánticos de un pulso de luz también pueden transferirse a un objeto macroscópico, un conjunto de átomos cuyo número es de 10 elevado a la potencia 12. Éste es el primer caso con éxito de teleportación entre objetos de naturaleza diferente, uno que representa un medio "móvil" (la luz) y el otro un medio "estacionario" (los átomos).

El resultado presentado es de interés no sólo para las investigaciones en ciencia fundamental, sino también y principalmente, para aplicaciones prácticas como el desarrollo firme de las computadoras cuánticas, o en la transmisión de datos codificados (la criptografía cuántica).

A diferencia del concepto más habitual en el que solemos pensar cuando se habla de "teleportación", la cuestión aquí no es que una partícula desaparezca de un lugar y reaparezca en otro. La "teleportación cuántica" constituye un método de comunicación para aplicaciones en la criptografía cuántica y la descodificación de datos, y no un nuevo tipo de "transporte", como enfatiza el Dr. Klemens Hammerer. La importancia del experimento consiste en que ahora es posible por primera vez lograr la teleportación entre átomos estacionarios, que pueden almacenar estados cuánticos, y la luz necesaria para transmitir la información a grandes distancias. Esto marca un paso importante hacia el logro de la criptografía cuántica, es decir, la comunicación completamente segura a largas distancias.

No se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurre durante la bilocación, pero la aparición de un individuo en dos lugares diferentes a la vez sustenta la teoría que implica la proyección de un doble. El doble podría ser percibido por los demás en forma física sólida y consistente o bien aparecer en forma inconsistente o fantasmal. Según los testigos de bilocaciones este doble actúa de manera extraña o mecánica y a menudo no habla ni responde cuando otros le hablan. ¿Es esto posible? El Nobel de Medicina, Luc Montagnier, cree que bajo ciertas condiciones, el ADN puede proyectar copias de sí mismo por medio de ondas electromagnéticas.

Es una cuestión que, sencillamente, la Ciencia no se había planteado hasta ahora. Y que probablemente no tendría ninguna consideración si no fuera porque quien trabaja sobre ella es ni más ni menos que el premio Nobel de Medicina de 2008, nadie en su sano juicio estaría dedicando tiempo y recursos a una idea que parece sacada de una novela de ciencia ficción. Sin embargo, Montagnier está terminando de preparar un estudio que verá probablemente la luz en los próximos meses. Mientras, y como aperitivo, ha publicado un resumen de sus trabajos. (Doc. PDF)

Bajo ciertas condiciones, asegura Montagnier, el ADN puede proyectar copias de sí mismo por medio de ondas electromagnéticas; esas mismas ondas pueden ser «recogidas» y almacenadas en agua pura y, gracias a ciertos efectos cuánticos, crear en ella una «nanoestructura» de idéntica forma al ADN original; si además, en la solución «receptora» de las ondas se añaden enzimas replicadoras de ADN, éstas pueden «recrear» el ADN a partir de la «nanoestructura» teletransportada, como si el ADN original estuviera realmente allí mismo.

Si se demuestra que estos resultados son correctos, estaríamos ante un descubrimiento tan revolucionario que cambiaría para siempre los fundamentos sobre los que se basa la Química moderna.

Los científicos han utilizado dos tubos de ensayo (ver imagen). El primero contenía un fragmento de ADN. El segundo, agua completamente pura y sin resto alguno de materia orgánica en su interior. Ambos tubos se encerraron después en una cámara especial que anula el campo electromagnético natural de la Tierra, con objeto de que éste no contaminara los resultados del experimento. Por último, ambos tubos fueron enrollados en tubos de cobre de los que emanaba un ligero campo electromagnético.

teleportación 1

Siete horas después, el contenido de ambos tubos de ensayo fue sometido a reacciones en cadena de la polimerasa, una técnica ampliamente utilizada por los biólogos moleculares para replicar de forma masiva cualquier fragmento de ADN que se pueda encontrar en la muestra, por pequeño que sea, lo que facilita su identificación y posterior estudio. Y aquí es donde estalla la sorpresa: se recuperó ADN de ambos tubos, a pesar de que el segundo sólo contenía agua.

Las implicaciones de este proceso en el ADN, si se logra determinar su existencia, serían enormes, y abrirían toda una nueva rama de estudio a la biología molecular, sin embargo habrá que esperar, pues, a que se publique el artículo y pase por el procedimiento establecido de “revisión por pares”, durante el cual los especialistas independientes evalúan hasta el mínimo detalle de un experimento antes de darlo por bueno.