domingo, 10 de julio de 2011

ABDUCCIÓN 2

Para Javier aquello era incomprensible, ¿Cómo en un supuesto caso de amnesia había estado deambulando tantas horas por la montaña?, todo se le antojaba irreal, sin sentido, pero al revisar sus cámaras descubrió que había cinco fotografías realizadas y él no recordaba haber hecho ninguna. Excitado ante la posibilidad de arrojar un poco de luz a aquella intriga se encerró en su laboratorio. A medida que las fotografías adquirían nitidez el nerviosismo de Javier se convirtió en pánico, aquello que veían sus ojos fue calificado por él mismo como “imágenes demoniacas”.

mano_f

Tres de aquellas fotografías mostraban unas garras y las otras dos unas deformadas caras. Mientras el pánico dio paso a una crisis de histeria, la mente de Javier empezó a conjugar la hipótesis de que aquellos seres que mal se reflejaban en las fotos habían sido los artífices de su desaparición y habían utilizado sus cámaras.

A pesar de su escepticismo ante los fenómenos extraños, pensó que el destino le estaba jugando una mala pasada haciéndole protagonista de un hecho paranormal.

Decidido a desentrañar aquel misterio se puso en contacto con Carole Ramis quien gozaba de gran popularidad, (a pesar del varapalo recibido en el I Congreso Nacional de Ufología, celebrado en Barcelona durante los días 3 y 4 de diciembre de 1977, durante el cual sorprendió al auditorio con una aberrante disertación sobre una supuesta base submarina en las baleares, disertación que no fue considerada digna del alto nivel que se pretendía para el evento, lo que provocó el abandono de la sala por parte del sector de ufólogos más racionalistas.)

La investigadora austriaca entendió desde el primer momento que se encontraba ante un caso de abducción y contactó con el decano de la ufología, Antonio Ribera por su probada experiencia en el estudio e investigación de este tipo de casos. Ribera, tras analizar detenidamente los datos, entendió que el primer y fundamental paso era superar la supuesta amnesia de Javier a fin de esclarecer lo sucedido. Para ello se puso en contacto con el Profesor Rovatti experto en Parapsicología y uno de los pioneros de la regresión hipnótica.

dolmen  santa E 1

Javier resultó ser bastante sugestionable y rápidamente el profesor Rovatti lo transportó al momento en que aquella extraña niebla apareció, el relato de Javier fue recibido con cierto asombro por Carole Rámis,  el Profesor y el inefable Ribera.

En una agradable conversación ante una taza de té verde en el Hotel Mediterráneo de Castelldefels,  Rovatti me confesaba la sensación de estupefacción que sintió ante la descripción de Javier, parecía algo increíble, y sin embargo afirmaba, con la rotundidad que le caracterizaba, que el estado en que lo sumergió hacía imposible la fabulación y a pesar de ello  tenía la sensación de que faltaban piezas en el puzzle, algo no encajaba.

Pero mejor será transcribir íntegramente todo lo hablado en la regresión hipnótica, eludiendo los prolegómenos y la inducción:

camara de placa

· Rovatti.- Quiero que me diga ¿A dónde va usted?

· Javier.- A Vallgorguina.

· R.- Explíqueme alguna circunstancia del viaje.

· J.- Hay poco tráfico… voy entre 80 y 90 kilómetros por hora… llevo el depósito lleno, lo llené ayer… Hace buen tiempo.

(Las pausas <…> son largas)

· R.- Siga carretera adelante. Quiero que me explique su llegada a Vallgorguina.

· J.- He salido del pueblo por la carretera que va al dolmen… he visto que han puesto un indicador en una madera. Tomo esa carretera… creo que he pinchado una rueda…

· R.- ¿Detiene Vd el coche?

· J.- No, no es una rueda. Hay una neblina, pero no sé que es… hace buen tiempo y sol …  … me estoy durmiendo.

· R.- Duérmase. Recuerde que se duerme. Duerma, pero recuerde el sueño. ¿qué sueño? ¿Podrá recordarlo ahora?

· J.- Estoy durmiendo en el suelo… no he vuelto a entrar en el coche… me está cayendo como un líquido encima… es como pegajoso, muy asqueroso …  … pero yo quiero entrar en el coche.

· R.- ¿Y, no puede?

· J.- No, está la puerta cerrada y las llaves fuera, pero no puedo cogerlas; no sé donde las he dejado… no sé por qué se ha puesto a llover.

· R.-  ¿Llueve?

· J.- No, pero es pegajosa el agua que cae… no es agua…

· R.- ¿Es viscosa?

· J.- Pero yo quiero dormirme.

· R.- Duerma.

· J.- No, es que no puedo… no me deja el agua que cae. Seguro que no es agua… además se ha cubierto de nubes y todo…

· R.- Y ¿qué ocurre ahora? ¿Puede recordar?

· J.- Pues sí… suerte que el maletero está abierto… ahora estoy haciendo fotos con la caja (cámara fotográfica de placas).

· R.- ¿Qué fotografía? ¿Dígamelo?

· J.- Estoy fotografiando el cielo, la lluvia esa que cae… tengo miedo de que las placas se me estropeen, y además no quiero sacar la máquina (se refiere a su máquina nueva) se puede estropear… quiero irme dentro del coche y dar la vuelta…

· R.- ¿Lo hace?

· J.- No puedo, aunque el maletero está abierto no tengo las llaves… no puedo dar el contacto otra vez… además no me veo capaz de dar la vuelta…

· R.- ¿Qué hace usted?

· J.- Tengo que ir hasta arriba, con la caja claro, además no quiero llevar la máquina, no quiero que me la quiten … … es importante el carrete que llevo.

· R.- Siga, cuanto más hable más descansará.

· J.- Ya los estoy viendo.

· R.- ¿Cómo son?

· J.- No son los que yo veo. No se parecen en nada… además no me gusta su cara yo me quiero ir al coche otra vez … … no quiero seguir viéndolos… además no tengo porque ir con ellos.

· R.- ¿Y que ocurre? ¿Qué ocurre?

· J.- Quieren que vaya… quieren ver como soy…

· R.- Bien

· J.-¡ Pero yo no quiero ir!

· R.- ¿Y que hace usted?

· J.- No me gusta su cara… me hacen ir…¡ yo no quiero pero me hacen ir! …

· R.- ¿Cómo? ¿Cómo le obligan? Dígalo.

· J.- Parece que hay algo que me atrae… me van a hacer caer, porque estoy bajando por una pendiente que no quiero…

· R.- No tenga miedo.

· J.- Es que he tropezado.

· R.- Está usted protegido mientras esté a mi lado. Puede usted seguir.

· J.- Pero es que he tropezado en la pendiente

· R.- Bien.

· J.- Yo no quiero bajar tan abajo… no sé por qué me invitan a entrar… además a mi me dan miedo las cuevas… (jadea) y no se puede casi respirar… ¡es horrible! … y además ahora no puedo volver atrás… y encima se divierten.

· R.- ¿Por qué lo hacen?

· J.- No sé por qué me quieren hacer ir tan adentro… además a mi me da miedo la cueva… yo nunca había estado dentro de esta cueva… no sabía ni que existiera.

· R.- ¿Cómo está iluminada la cueva? Dígalo.

· J.- Se ve… parece que tiene una entrada de iluminación… pero está bastante oscuro… yo no quiero tumbarme a descansar… y me ahogo hay poco aire (jadea).

· R.- Tranquilo, tranquilo. Siga recordando.

· J.- Huele muy mal…

· R.- ¿Es un olor conocido?

· J.- No… y además está todo muy sucio… las paredes  pegan … no sé ni donde para el coche ya… ni las llaves… además se han quedado con la caja … … ¡no la podréis abrir!

CONTINUARÁ