sábado, 21 de abril de 2012

LAS BRUJAS Y LA INQUISICIÓN 2

 inquisicion

Aunque en 1275 ya se habla de una bruja de nombre Ángela de la Barthe, juzgada y condenada por la Inquisición de Toulouse por haber comido carne de niños y mantener relaciones con el diablo, en realidad no tenemos noticias de persecución y quema de brujas hasta el año 1360, a raíz de unos escasos informes de los que se puede extraer la conclusión de que no fue la inquisición quien inició la persecución sino la justicia civil, concretamente en Suiza y Croacia.

La legalización de la persecución y caza de brujas tuvo su origen en las presiones recibidas por los tribunales civiles realizadas por el pueblo, posteriormente la Iglesia fue adaptándose a esta tendencia.

 SILLA DE INTERROGATORIOS Podemos decir que la Inquisición no jugó un papel tan importante en la caza de brujas, ya que el dudoso mérito se reparte entre las autoridades civiles con más del 60% de las causas, los tribunales episcopales entre un 15 o un 20% y la Inquisición, esto en cuanto a este fenómeno en la Edad Media, siendo en la Edad Moderna el fenómeno radicalmente distinto.

Alrededor de 1525 los tribunales inquisitoriales en Europa habían desaparecido, llegando a su fin la etapa inquisitorial medieval, sin embargo, había nacido una nueva forma de inquisición creada o sustentada por bases nacionales, estableciéndose la primera de ellas en España en el año 1478. El dominico Alonso de Hojeda convenció a la reina Isabel, durante su estancia en Sevilla, de la nefasta y contaminadora existencia de prácticas judaizantes que se daban entre los conversos andaluces, los reyes católicos solicitaron un informe a Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y a el dominico segoviano Tomás de Torquemada, quienes corroboraron las palabras de Alonso de Hojeda. Para terminar con esta plaga los Reyes Católicos resolvieron que se introdujera la Inquisición en Castilla, pidiendo al Papa su consentimiento. El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula Exigit sinceras devotionis affectus, quedando constituida la Inquisición para la Corona de Castilla, siendo el nombramiento de los inquisidores competencia exclusiva de los monarcas. Los primeros inquisidores fueron Miguel de Morillo y Juan de San Martín.

Al principio, la Inquisición limitó sus actuaciones a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde Alonso de Ojeda había detectado el foco de conversos judaizantes. El primer auto de fe se celebró en Sevilla siendo quemadas vivas seis personas. El sermón lo pronunció el mismo Alonso de Hojeda, a quien podemos otorgar el honor de ser el padre de la Inquisición castellana.

Se calcula que hubo cerca de 100.000 causas de brujería en Europa, de las cuales, la mitad, o sea, unas 50.000 personas acabaron en la hoguera. Aunque la intensidad de las persecuciones varió mucho de un país a otro, la mitad de las quemas de brujas se produjeron en Alemania, aunque si consideramos el número de ejecuciones en relación con el de habitantes Lichtenstein es el lugar donde más cruda fue la persecución: 300 ajusticiadas y teniendo en cuenta que la población era de 3000 habitantes, corresponde a un 10 % de dicha población.

En España la Inquisición solía mostrarse implacable con judíos, mahometanos y protestantes, pero fue extremadamente blanda, en comparación con los países de su entorno, con la brujería, la demonología y otras formas de delitos mágicos.