martes, 11 de febrero de 2014

La miracolística y los fenómenos paranormales III



No fue por casualidad. Nos dirigíamos hacia el municipio de La Cuesta y a San Pedro Manrique, nos interesaba la tradición de los caminantes sobre el fuego en la noche de San Juan, pero más aún una copia de la Sábana Santa ubicada originalmente en la Cuesta y que el abandono del pueblo hizo que se trasladara a San Pedro. Al llegar a La Cuesta lo primero que nos llamó la atención fueron las ruinas de la iglesia que a duras penas mantenía algunos muros en pie, apenas diez casas cerradas se agrupaban a su entorno, no había gran cosa que ver salvo un fresco que de inmediato llamó nuestra atención, ocupaba gran parte de la pared trasera, tan absortos estábamos que no nos percatamos de la presencia de un hombre hasta que no escuchamos su voz:
.- Es una lástima como se encuentra la Iglesia.
Nos volvimos un tanto sobresaltados, el hombre de unos sesenta años y pulcramente vestido nos sonreía, tras los saludos de rigor aquel personaje nos ilustró sobre aquella pintura que denominó “Paño de ánimas”. Aprovechamos para interrogarle sobre la Sábana Santa; tan solo pudo decirnos que se perdió entre San Pedro Manrique y el Burgo. Ya marchábamos cuando nos preguntó:
.- ¿Han visto ya a la Venerable de Agreda?
Ante nuestra negativa nos informó de  la labor evangelizadora de la monja, pero cuando le preguntamos que en qué época estuvo la citada en América su respuesta fue sorprendente:
.- La Venerable jamás abandonó el monasterio.
El misterio estaba servido.
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Aunque la historia de Sor María de Jesús de Agreda es hoy sobradamente conocida gracias al excelente libro de Javier Sierra “La Dama Azul”, en aquel entonces aquel libro aún no había sido publicado y nuestro desconocimiento sobre una monja que en estado de trance se dedicaba a cristianizar indios era total.
Con el ánimo de saber más sobre aquella monja, al día siguiente nos dirigimos a Agreda ávidos de historias. Con la complicidad de un sacerdote pudimos hacer una visita privada al convento y al museo religioso en él situado, a las puertas del convento nos recibió una estatua de la religiosa con la cabeza ligeramente inclinada y señalando hacía el cielo con el dedo índice de su mano derecha mientras sostiene en su mano izquierda una larga y estilizada cruz. 2009-10-15 (103)
La religiosa de Agreda pertenecía a la orden de la Inmaculada Concepción, orden de clausura monástica que fundara a finales de 1.400 Santa Beatriz de Silva.
Entre todo lo que había en el museo nos llamó la atención la comunicación epistolar que la Venerable mantenía con Felipe IV, y un libro, “Mística ciudad de Dios”, que posteriormente supimos que fue prohibido por la Inquisición en 1681; aunque la causa fue pronto sobreseída. En nuestra visita pasamos a la Iglesia del convento, del siglo XVII, con un hermoso retablo barroco y donde nos esperaba en el interior de una urna de cristal el cadáver incorrupto de la venerable, una sarmentosa y momificada mano daba fe de ello, mientras el rostro había sido cubierto por una máscara de cera de dulces facciones, aquellos restos vestidos con la inseparable capa azul nos impresionó lo suficiente como para continuar ahondando en aquella historia.





cuerpo_incorrupto_maria_jesus_agreda

Quizás “La Venerable” sea la figura espiritual más interesante de la España del siglo XVII, se la considera la gran figura de la espiritualidad del barroco. Parece ser era un personaje volcado en la oración, la penitencia, la pobreza, la caridad etc. se daban en ella fenómenos, que hoy llamaríamos paranormales, como la bilocación o el éxtasis místico, lo que le dio rápidamente celebridad. “La dama azul de los llanos” como la llamaban los indígenas de Texas y Nuevo Méjico hizo que la Inquisición se interesaba por ella en 1635 abriendo un proceso en 1649 que se saldó con resultado favorable para la monja.

Vídeo original deFernando Ribes Palazón


En su infancia padeció diversas enfermedades, y a los trece años estuvo a las puertas de la muerte: “Se hizo la cera para mi entierro”, decía ella.
A los dieciséis años Sor María de Jesús tomó los hábitos, juntamente con su madre y con su hermana, a partir de ese momento se entrega totalmente a la vida espiritual. Adquirió fama de santa por sus penitencias y mortificaciones corporales, a los 25 años, sería nombrada abadesa del convento franciscano de Ágreda.

CONTINUARÁ